Estado
– Nación, no es más, que una caricatura de pesimismo y fatalidad por la corrupción
que corroe sus cimientos y es que no fueron genuinos o hijos legítimos de la “Pachamama”;
los hombres que impulsaron su libertad e independencia fundacional. Si fue, la
heredad del conquistador, ansiosa por el poder y el oro que poseía en sus entrañas.Es así y en casi 200 años de oportunidades perdidas por la corrupción, sigue sin soldar la fractura de la expoliación y el holocausto que dejo la conquista y la colonia, tampoco soplan los vientos de una “república”, debido la ausencia del Pacha, el Paqha y el Uku Pacha que articulan la sinergia del tiempo y el espacio con el microcosmos, con el ser y la cosmovisión andina que inspire la fragancia de “la organización, la solidaridad y sabiduría del Tawantisuyo”, la acrisole y fusione con la libertad, la igualdad, la fraternidad, la política y la democracia; como aporte simbiótico de la cultura occidental; solo así dejaremos atrás, la maldita obsesión del conquistador y los “criollos de la independencia” por el oro y las riquezas y la leyenda nefasta de “Birú o Pirú”, aspectos determinantes que propiciaron que esta fallida república, desde el 28 de julio de 1821, no haya tenido un proyecto colectivo, ni objetivos, menos una visión de país y hombres probos y honestos en su política con capacidad para reconstruir los cimientos de su presente y futuro.
En conclusión “Tawantisuyo
o Perú”, en la onomástica o gramática quechua – aymara, significa: “abundancia, diversidad, multiculturalidad, sabiduría y cosmovisión holística
por el mundo andino”.
Perú, sin luz al final del
túnel
Durante
las últimas tres décadas, con una de dictadura y privatizaciones del patrimonio
de la nación, teniendo esta, el precedente del inicio y final de 20 años de
terrorismo, que segó la vida de 70 mil peruanos; la fuga del dictador Fujimori
al Japón en el avión presidencial, su renuncia vía fax y su próximo e
incidental retorno por Chile, en donde luego de ser apresado, es extraditado,
procesado y encarcelado por la justicia del Perú y condenado a 25 años de prisión,
es saludable preguntar:
¿Sirvió para curar las
heridas y la sangre derramada, la Comisión de la Verdad y de Reconciliación?
¿Sirvió de lección y
enmienda contra la corrupción y los corruptos, la corta etapa de la transición
política ejemplar y honesta del presidente V. Paniagua?
Corrupción sistémica y desbocada.
-Concluida la
transición e iniciados los mandatos de:
Alejandro Toledo Manrique 2001-2006
Alan García Pérez 2006-2011
Ollanta Humala Tasso 2011-2016
Pedro Pablo Kuzcinsky
G. 2016-2018
Martín Vizcarra M. 2018-
En
este círculo trágico y shakespierano para el Perú, el primero de la serie, esto
es, Alejandro Toledo M. ya se encuentra encarcelado en los EEUU y pronto será
extraditado para ser procesado, encarcelado y tal vez, terminar su vida en la
cárcel, el sucesor Alan García Perez, el 17 de junio de 2019 se disparó un
balazo en la cabeza, poniendo fin a sus días; en el caso de don Ollanta Humala
Tasso, en la actualidad se le sigue proceso penal por lavado de activos, se le
han incautado sus bienes y es posible que termine sus días en la cárcel, al i Pedro Pablo Kuczinsky, el Congreso determino su vacancia y este
renuncio por escándalos de corrupción, en la actualidad cumple prisión
domiciliaria. Concluido el mandato del actual presidente Martin Vizcarra,
existen evidencias y la casi certeza de que será procesado y recluido en un
penal por actos de corrupción.
¿Qué nos está pasando, nos
merecemos los gobernantes o políticos que tenemos?, no tenemos rumbos claros, no tenemos la
herencia de un rumbo fundacional y nos aproximamos a un bicentenario de fracaso
e incertidumbre con mucha indignación y sin esperanza, en donde no habrá nada
que celebrar y sí, mucho escombro por recoger.
Nos queda entonces,
empezar a trabajar un eje estratégico colectivo para reconstruir todo, en
especial la política y nuestro pensamiento económico y social, nuestro futuro
no está escrito, urge un schock de modernidad, de investigación, desarrollo e
innovación.









