“Nunca en la historia de la tierra se ha visto, que un
vulgar excremento o guano de aves, genere tanta bonanza económica *, a una
nación como al Perú, que luego de recoger y vender por más de 40 años y
derrocharlo, perdió una guerra y su territorio fue mutilado” …el equivalente a
100 años de presupuesto de la republica a valores constantes.
Antonio Ramírez (*)
ardesperu@hotmail.com
Islas
Chincha-1865, cerros de guano y coolies chinos
EL NEGOCIO DEL GUANO: ¿Prosperidad falaz o tragedia
de indignidad y vergüenza?
Lo que ocurrió con el recojo y comercio de la descomunal riqueza del
guano de las islas entre los años de 1840-1881 del siglo XIX, a tan solo 20
años de la declaración de independencia y fundación de la República de Perú,
constituyen episodios de indignidad y de vergüenza, que no debemos olvidar para
no repetir; todo cuanto marco la explotación o cosecha y el comercio exterior
del guano por el despilfarro y la
corrupción que significó para el país, la rapiña del dinero para compra de
armas del país en guerra con Chile, la fuga del Presidente Prado y la
mutilación de un pedazo sagrado de territorio,
enlodan con vileza la memoria colectiva e inscriben un hito atroz en la
casi naciente república para la reincidencia futura.
Resulta aleccionador y obligatorio para las
generaciones presentes y las que vendrán, decir con justa indignación que; la riqueza por la venta del guano no solo generó ingresos para que la joven
república aristocrática y sus mandarines derrochen en costosas indemnizaciones internas y
externas generadas por las campañas emancipadoras, el uso y abuso de recursos
para implementar una privilegiada y dorada burocracia publica, en la
construcción de grandes mansiones y el dispendio fastuoso de una burguesía
criolla parasitaria que no vacilo en
importar plantas ornamentales exóticas para sus palacetes, vestimenta de lujo, lencería parisina para
sus mujeres, ropa de cama y hasta los mondadientes
para sus banquetes.
ANTECEDENTES: EL DESCUBRIMIENTO DEL GUANO DE LAS ISLAS
Los Incas, Caral y el guano
Las virtudes como fertilizante de la tierra del
guano de las islas antes de la invasión española, ya era conocido por los
súbditos del Señor
de Sipan, mil años antes del apogeo incaico, esto es, durante los tiempos de la Civilización de Caral.
de Sipan, mil años antes del apogeo incaico, esto es, durante los tiempos de la Civilización de Caral.
La Revolución Agraria Británica
La evolución del desarrollo agrícola que se dio en Gran Bretaña a partir del siglo XVIII hasta mediados del siglo XIX, concluye con un incremento muy alto
de la productividad agrícola, del rendimiento y de la producción total. Estos
indicadores provocaron un aumento de población sin precedentes y a la par, se
dan las condiciones de la primer gran Revolución Industrial. No
obstante, las tierras de cultivo estaban cansadas, ni la aparición de arados de
hierro, las nuevas formas de drenaje, el descanso de la tierra y la rotación de
cultivos, el barbecho, ni la fertilización con guano de las aves y bovinos eran
capaces de mantener los rendimientos y la productividad de los sembríos y la
población de las ciudades demandaban más alimentos.
La Gran Hambruna Irlandesa de la Patata
Para entender semejante tragedia de la historia universal, se tiene que
asumir que Irlanda era parte de los dominios del Imperio Británico y estaba
sometida a crueles abusos en sus relaciones con la explotación de sus tierras
agrícolas, la población de IRLANDA dependía alimentariamente de la PAPA,
tubérculo que había sido llevado en el siglo XVII de los andes sudamericanos
sede del imperio de los incas y que para ese entonces acusaba cansancio de los
terrenos de cultivo y se hallaba expuesto a plagas.
En este escenario se
origina LA
GRAN HAMBRUNA EN IRLANDA (en inglés Great
Famine o Great Hunger y
en Irlandés An Gorta Mór o An Drochshaol) fue un período de inanición, enfermedad y
emigraciones masivas en Irlanda entre 1845 y 1849, en momentos
cruciales que el Imperio Británico inicia el proceso de su SEGUNDA REVOLUCION AGRARIA. A veces se le conoce, en su mayoría
fuera de Irlanda, como la hambruna de la patata o la
hambruna irlandesa de la patata (en inglés, Irish Potato Famine)
, porque aproximadamente dos quintas partes de la población dependía
exclusivamente de esta cosecha barata por una serie de razones históricas. Durante la
hambruna, alrededor de un millón de personas murieron y un millón más emigró de
Irlanda, causando que la población de la isla cayera entre un 20% y un 25%. La
presente reseña es crucial, por el interés ingles en el guano, el agotamiento
de la productividad de la tierra, la papa peruana y la segunda revolución
agraria iniciada en aquel lugar del mundo.
Los ingleses y el descubrimiento del Guano en 1840
El Guano de las Islas fue "descubierto" en 1840 por los
propietarios de la firma Anthony Gibbs & Sons, estos eran unos audaces
comerciantes ingleses que aprovecharon la debacle hispana –y sus largos
años de experiencia comercializando con los españoles– para desplazarse al
Perú e impulsar el comercio de tan rico fertilizante. A los Gibbs no
les faltó audacia y olfato comercial, pero contraviniendo los principios del libre mercado
y con la anuencia de una clase gobernante y parasitaria peruana, estos
fomentaron el monopolio de la comercialización del guano.
En la década de los 40 del siglo XIX el Perú era
un mendigo sentado en un banco de guano y toda esa "riqueza natural"
era monopolizada y comercializada por la empresa inglesa, Gibbs & Sons, cuya gestión ha
merecido una reciente investigación del historiador escocés William M. Mathew en su libro “La
firma inglesa Gibbs y el monopolio del guano en el Perú” (Lima: IEP y BCRP, 2009), ahora en castellano, editado por el Banco Central de Reserva del Perú y
el Instituto de Estudios Peruanos.
Sostiene W. M. Mathew, que lo cierto es que no
habían pasado ni treinta años de nuestra declaración de independencia, cuando a la
endémica y casi inexistente exportación de materias primas (minerales),
herencia del imperio español, se sumó un valioso aporte del imperio británico: su creciente interés en la extracción y
comercialización del excremento de
las aves marinas amontonado durante miles de años en las islas del litoral peruano. Se trataba de un abono natural único
en su género que sorprendió a los agricultores
ingleses por su alto contenido de nitrógeno y fósforo, ingredientes básicos para la siembra y su agricultura.
EL NEGOCIO DEL GUANO Y SU IMPACTO EN LA ECONOMÍA DEL PERU
Guano peruano apreciado en el mundo
Según nos narra Heraclio Bonilla en su libro “Guano y Burguesía en el Perú” 1ª
edición, julio 1974; Entre 1840 y 1880 se exportaron entre 11 y 12
millones de toneladas de guano, cuya venta generó un ingreso de cerca de 750
millones de pesos. De este total, el Gobierno peruano percibió cerca de un 60%,
el impacto de esta colosal riqueza se aprecia en las siguientes
consideraciones:
Propicia en el Perú la aparición del negocio
bancario. Entre 1862 y 1869, se crean los cinco primeros Bancos en el
Perú: Banco de la Providencia (1862), Banco del Perú (1863),
Banco de Landres, México y Sudamérica (1863), Banco de Crédito Hipotecario
(1866) y Banco de Lima (1869), todos ellos, con excepción del Banco
de Crédito Hipotecario fueron Bancos de emisión y descuento.
Para medir el alcance real de esta fiebre bancaria, es
necesario tener en cuenta que hasta 1862 todas las operaciones de crédito
y de descuento eran realizadas exclusivamente por las casas comerciales o
por las compañías consignatarias.
Hasta 1860 los ingresos percibidos por
la venta de este abono sirvieron, principalmente:
§
La amortización de la deuda externa e
interna;
§
El equilibrio, bastante precario, por
cierto, del presupuesto;
§
El fortalecimiento militar; y
§
El desarrollo de una sorprendente
burocracia civil y militar.
Por otra parte, las ganancias obtenidas por los comerciantes
extranjeros, como intermediarios en la venta del abono entre el Estado peruano
y los agricultores europeos, fueron casi en su integridad exportadas al
exterior. Con el ascenso de los comerciantes nacionales, el patrón de
inversiones no se modificó de manera sensible.
En 1846 al elaborarse el primer presupuesto de la República se
evaluó los ingresos en 5 millones de pesos por año. Dos décadas más
tarde, 1861- 1866, los ingresos presupuestados se estimaron en 20 millones de
pesos. Ahora bien, la participación del guano en estos ingresos, en
porcentajes, asciende de un 5% (1846-47) a un 75% (1861-66). Como conclusión el
Peru vivía del GUANO.
Bajo el primer gobierno de Castilla gran parte de estas rentas
generadas por el guano fueron invertidas en el sostenimiento de una densa
burocracia civil y militar, en aras de lograr el "orden" y la
estabilidad política.
Durante su segundo gobierno, 1854-1862, fueron utilizadas para
sufragar las operaciones punitivas externas y las revueltas internas. La
"revolución" de 1854, por ejemplo, implicó un desembolso de trece
millones de pesos; la de 1856, 41 millones de pesos, mientras que la expedición
contra el Ecuador absorbió más de 50 millones de pesos.
Además, los costos de la abolición de la esclavitud y del tributo
de los indios, al ser asumidos directamente por el Gobierno, crearon nuevas
obligaciones fiscales que debieron en adelante hacerse frente con los ingresos
del guano.
Al momento en que Piérola asciende al Ministerio de Hacienda
(1868) la situación financiera del Perú era desastrosa. Desde los comienzos de
la explotación del guano hasta 1868, más de siete millones de toneladas de este
abono se habían vendido, cantidad que según las estimaciones de los
funcionarios del Gobierno produjo más de 218'693,625 soles. Pero esta suma fue
disipada rápidamente dejando más bien como resultado una deuda de 45'000,000 y
un déficit presupuestal de 17'000,000 de soles. La imprevisión, la ausencia de
una política financiera, las expoliaciones ejercidas por parte de los
consignatarios aparecían como las responsables más inmediatas de esta
catástrofe.
Señalamos que el desarrollo de la explotación del guano durante
las décadas del 50 y del 60 del siglo XIX estimuló fuertemente la actividad
comercial. Los comerciantes ingleses, establecidos desde los albores de la
Independencia, ejercían sin amenaza alguna la hegemonía del tráfico comercial.
La aparición del guano permitió aún más el incremento de sus negocios, al
asegurarles la liquidez monetaria para sus transacciones y al poner en sus
manos la mercancía fundamental de retorno. Durante la década que siguió a la
Independencia, los comerciantes británicos lograron ubicarse en los lugares más
estratégicos del Perú, en las grandes ciudades, en los principales puertos
desde donde las casas inglesas controlaban el comercio regional y local,
directamente o a través de intermediarios. Sus actividades no se limitaban a la
compra y venta de mercancías, sino que intervenían también en la producción y
en la emisión de préstamos a corto plazo. Eran más que casas autónomas,
agencias de grandes firmas establecidas en Londres y Liverpool. De ahí su superioridad
y su fuerza. Una de ellas, Gibbs, adquiere un rol relevante durante toda la
década del 50 al asumir el control de la venta del guano para Gran Bretaña.
En París, el 5 de julio de 1869, los comisionados peruanos Toribio
Sanz y Juan M. Echenique firman con Auguste Dreyfus un contrato ad-referendum de
compra y venta de dos millones de toneladas de guano (El Contrato Dreyfus).
Es este el acto que liquida el sistema de consignaciones y el que abre una
nueva etapa en la historia económica y financiera del Perú.
MANUEL PARDO, el jefe del Partido Civil, asciende al poder el 2 de
agosto de 1872. Un mes más tarde, el 24 de setiembre, en un detallado informe
financiero ante el Congreso, Pardo revela que la totalidad de los ingresos del
guano está afecta al servicio de la deuda externa y que el presupuesto, en
consecuencia, presenta un déficit anual de ocho millones y medio de soles.
Mediante la ley de ferrocarriles del 15 de enero de 1869, autorizó
la construcción de líneas férreas entre Lima y Jauja, entre Arequipa, Puno y
Cuzco; de Chimbote a Huaraz y de Trujillo a Pacasmayo y Cajamarca. En
cumplimiento de esta ley, el 19 de mayo de 1870 el Gobierno peruano solicitó a
Dreyfus la emisión de un empréstito por doce millones de libras esterlinas
(59.600.000 soles). Ocho meses más tarde, el 24 de enero de 1871, el Congreso
autorizó la emisión de otro empréstito por quince millones de libras esterlinas
(75.000.000 soles), trece de las cuales debían ser dedicadas a ferrocarriles y
los dos restantes a irrigaciones en la costa.
Durante casi todo el siglo XIX, de manera más precisa entre la
Independencia y la guerra del Pacífico entre el Perú y Chile, la función del
Perú dentro del mundo internacional fue la de servir como mercado para la
realización de la plusvalía, a través de la compra de mercancías extranjeras,
particularmente británicas. Este hecho tuvo una doble consecuencia. Por una
parte, significó que el débil mercado interno fuese sustraído para la
producción nativa y más bien fuese directamente articulado a las necesidades de
la producción europea. Como consecuencia de este hecho, por otra parte, se
estableció un sistema que amalgamó el capitalismo europeo con la economía
peruana pre capitalista, fortaleciéndola, sin necesidad de establecer
relaciones de producción idénticamente capitalistas.
La élite dirigente robustecida con las especulaciones financieras,
la participación en los negocios del guano, y el desarrollo bancario no pudo,
por estas mismas razones, iniciar y emprender la modificación sustantiva de
este país. La burguesía parasitaria
prefirió invertir sus capitales en préstamos a un Estado sediento de dinero,
deviniendo así en una clase rentista y parasitaria. Cuando circunstancias
externas, totalmente excepcionales, la llevaron a modernizar y tecnificar la
agricultura costeña, esa decisión será en respuesta a las exigencias de una
presión externa, por consiguiente, en función del mercado internacional.
EPILOGO
NO PASEMOS DE LA TRAGEDIA DEL GUANO A LA EXTINCIÓN DE LA
ANCHOVETA
Las ideas aquí expuestas son duras, exigen discusión y crítica,
más que enfrentamientos y la historia es bueno recordarla, pues no significa
anatema, ni aceptación vacía. Las ideas solo sirven para reflexión,
construcción y superación, la plenitud de interrogantes y su publicación
obedecen al sólo deseo de ir forjando, a través del debate constructivo, las
bases de una Historia del Perú que responda a las mínimas exigencias
científicas y a los dramas del presente que nos acechan por el egoísmos e
incomprensiones, agravios y corrupción, en un afán sordo y ciego de seguir
convirtiendo e la anchoveta en forraje, sin entender que esta puede significar
la alternativa de la seguridad nutricional y alimentaria del sigo XXI y la
recuperación de nuestra pesquería como lo fue allende con Caral y el Estado
Inca. No se trata de empobrecer con mezquindad la Historia,
reduciéndola a una suerte de tribunal de inquisición del
pasado. La Historia es conocimiento e inteligencia de hombres libres,
por lo mismo el ejercicio y la aventura de sus mejores hijos para forjar un
mejor destino para la PATRIA, hoy carcomida por corrupción y desesperanza.
(*) Para el autor, como responsable
de la gestión de la empresa PESCA PERU, (1985-1990), encargada de la extracción
y comercialización del guano de las islas y también de 22 fábricas de
procesamiento de anchoveta en harina y aceite, es un deber moral alertar
que el Perú en pleno siglo XXI se encuentra a un paso de ser, “un
miserable mendigo con un mar vacío, sin anchoveta, sin forraje y sin guano y sin
fosfatos”. Pudiendo
convertirse aún, en la despensa nutricional y alimentaria de la humanidad.
Nuestro Guano y la agricultura orgánica












