jueves, 20 de febrero de 2020

LA CRISIS DE LA PESCA EN EL PERU TERMINA CON LA NO PRODUCCIÓN DE FORRAJE




La crisis de la pesca que de nuevo sacude al Perú del 2020 en “el mar más rico y productivo de la tierra” y en particular de la pesquería de “la anchoa”, la más abundante y con propiedades nutritivas inigualables en la naturaleza, es el resultado de la sobre pesca y la pasión mercantilista de unos pocos, el caos y el desorden generado por otros tantos, en su afán de ganar dinero rápido, fácil y por supuesto también, debido a las externalidades que provoca la subvención de la proteína barata de anchoveta o forraje para  cerdos, pollos y peces que nos ha impuesto “la revolución  alimentaria mundial” iniciada en los años 1950.


En el Perú, esta actividad pesquera depredadora e irracional de una sola especie, se inicia allá, por el año 1956, con el falaz e irresponsable boom pesquero de la anchoveta”, con la instalación de más de  un centenar de fábricas y la construcción de miles de barcos (bolicheras) que operaban a lo largo del litoral peruano haciendo insostenible la pesca en su conjunto.
Desde sus inicios la gigantesca industria y sus barcos pugnaban a diario por más “anchoveta”, es preciso señalar que, algunas de estas voraces naves se hacían a la mar dos veces al día, las fabricas quemaban y echaban humo día y noche sin cesar, eran los días de la “la fiebre de la anchoveta” su fétido olor provocado por la descomposición orgánica generaba alegría sin par y dinero a raudales a los curtidos pescadores y parroquianos, que repletaban y cerraban bares, cantinas y burdeles en Chimbote, Callao entre otros puertos.
La vorágine por la pesca de la anchoveta para convertirla en forraje para animales de países lejanos como USA, Europa y otros del Asia, parecía no tener fin, crecía la capacidad de las fábricas y el de las bodegas de las embarcaciones que se construían en forma vertiginosa en prósperos astilleros – “El puerto de Chimbote se bautizo como la capital mundial de la pesca y el acero” – Nada de lo que ocurría con su pesca le importaba a nadie, todos veían a la anchoveta como una “plaga bendita” que nos prodigaba el mar peruano, solo había que pescarla, procesarla, exportarla y ganar miles de millones de dólares de la manera más fácil y mercantilista, hasta que, en la mitad de la década de los 60, esta especie empezó a acusar signos de agotamiento y decline de su biomasa por exceso de presión y esfuerzo de pesca, entonces; las pujantes empresas empezaron a evidenciar severos problemas estructurales de carácter económico – financiero, generándose hasta seis consolidaciones de deuda con el Banco Industrial del Perú.

El primer colapso de la anchoveta y la crisis de la pesca que duro 20 años

Para ser respetuosos y veraces con la historia, hay que señalar que desde épocas muy remotas la enorme riqueza ictiológica del mar del Perú, se empleó para la alimentación de seres humanos. Es a raíz  de la II Guerra Mundial y a partir de que Estados Unidos hace su ingreso en el conflicto que se impone la industrialización de las conservas del hígado de bacalao y bonito, con el único propósito de garantizar las condiciones alimentarias de sus tropas en el escenario de la guerra, mas no, como respuesta del Estado Peruano, o el Sector Privado en torno a un objetivo nacional, que procurase una mejor alimentación para sus connacionales; esta se realiza por  necesidades foráneas, siendo así, que en 1939 se instala la primera fábrica de conservas en el Perú, que sumarían doce al finalizar el conflicto; posteriormente y durante el proceso de la post-guerra, la abundancia de recursos y la calidad de las conservas, en el Perú se llegaron a instalar 69  fábricas conserveras, lamentablemente los aranceles de 40% que impuso USA a las conservas de pescado peruanas, el cambio de hábitos de consumo que trajo consigo “la revolución alimentaria mundial” de la década de los 50, y que prefirió el uso del forraje de anchoveta para alimentar pollos, cerdos y peces, hicieron que al finalizar la década, solo quedaran 10 fábricas en funcionamiento.
Del otro lado, a partir de 1956 la pesquería aún incipiente de nuestro país, empieza a mostrar una sorprendente expansión de la industria reductora, caso único y sin precedentes en la historia de las pesquerías mundiales, “el Perú se convirtió en campeón mundial”, tan solo por quemar valiosas proteínas de pescado y convertirlas en harina o forraje para alimentar animales extranjeros bajo el sofisma de Consumo Humano Indirecto, de 58 mil TM de anchovetas extraídas en el año 1956 se alcanzarían los impresionantes volúmenes de 12´277 y 10 millones 270 mil TM en los años 1970 y 1971 respectivamente, hechos de depredación y casi exterminio nunca antes visto en la faz de la tierra. Luego de este periodo de 16 años de relativa bonanza, sobrevendría la crisis y el colapso casi total de esta pesquería; estas son las causas y sus efectos en la naciente pesquería industrial peruana:
·         el sobre dimensionamiento de flota y de fábricas
·         El mercantilismo y la falta de visión a largo plazo
·         La ausencia de mecanismos precautorios y regulatorios de pesca sostenida y responsable por parte del Estado peruano.
·         El exceso de producción y oferta en los años 1960 de harina de pescado, provoco la caída de los precios de US$ 100.00 a tan solo US$ 52 por TM.
·         La sobre pesca de la anchoveta durante 16 años ininterrumpidos 1956 – 1971 provocó el colapso de la especie y un fuerte e inmanejable endeudamiento de la industria con el sistema bancario, por cuya razón se tuvo que recurrir al salvataje de hasta seis consolidaciones de la deuda con el Banco Industrial del Perú.
·          Con el colapso de la anchoveta por la pesca de exterminio los años 1970. 1971 sobrevino el Niño 1972-1973 y la quiebra de toda la industria, su vigencia era técnicamente inviable, es entonces, que el Estado plantea el salvataje   a través de los Decretos Legislativos Nos 19999 20000 y 20001, que significaron la expropiación y estatización de la industria en 1973 e igualmente por razones sociales y laborales, la creación de la Empresa Nacional Pesquera PESCA PERU S.A., que tuvo que asumir los activos y pasivos de las ex empresas pesqueras expropiadas y entre ellos su enorme y casi impagable deuda en moneda extranjera.
·         Para la recién creada PESCA PERU no fue nada gratificante y alentador recibir un mar totalmente depredado y una enorme inversión en flota y fábricas que no servían para nada y que le generaba gastos gigantescos, razón por lo cual, en el año 1978 se gestionó el D.L 17758 que permitió la re-privatización de toda la flota pesquera, significando esto un gran negocio, pues los adquirientes, vendieron las mejores embarcaciones de pesca a Chile, Ecuador, Sudáfrica, etc. Algo se le empezaba a arrebatar de nuevo al Estado.
·         Para la estatal PESCA PERU, no fue fácil sortear los obstáculos, en los años 1978, con la flota y la extracción privatizados, el gobierno le impuso tributos que alcanzaban el 27% de sus ingresos (IGV, AD VALOREN y CANON PESQUERO) cargas que el sector privado nunca los tuvo, ni antes del colapso de la anchoveta, ni después de la nefasta y ventajosa re privatización fujimorista que subasto sus activos y que al parecer luego de 25 años de pesca desenfrenada, de nuevo la coloca al borde de la parálisis total con el enorme perjuicio que ello significa para la economía del país y de los pescadores,  
Finalmente, la expropiación-estatización de la   industria pesquera y la creación de la heroica EMPRESA NACIONAL PESQUERA PESCA PERU S.A. (1), sirvieron en gran medida para dibujar y fraguar a partir del 7 de mayo de 1973, los grandes objetivos nacionales acerca del desarrollo sostenible de las pesquerías en el Perú y su consistencia, como posible y segura despensa nutricional y alimentaria del Peru y de la humanidad en lo que resta del siglo XXI.
(1)           De los aportes a la sostenibilidad del mar peruano y de sus pesquerías como PRIMER PAIS PESQUERO DE LA TIERRA de la heroica EMPRESA NACIONAL PESQUERA PESCA PERU S.A, nos ocuparemos en otro Capítulo. 

“La Revolución alimentaria mundial de los años 1950” y sus efectos en la pesca peruana

En el 2020, la especie humana se encuentra en una situación de emergencia planetaria sin precedentes, siendo inevitable conceptualizar que, el hombre apareció sobre la tierra hace unos 200 mil años y era cazador y recolector, hace 10 mil años había un millón de habitantes sobre la tierra, se origina la primera revolución agraria con el cultivo y cosecha de plantas y la domesticación de animales; hace 200 años, esto es, en 1821, año de la proclamación de la independencia del Peru, la población del mundo era de mil millones de habitantes, 25 años después, nuestro guano de las islas (anchoveta consumida y defecadas por las aves marinas) en la conocida época de “la prosperidad falaz”, sustenta la segunda revolución agraria en Europa y en los Estados Unidos, para el año 1930, la población del mundo era de dos mil millones de habitantes y ya empezaban a notarse  los efectos de otras revoluciones como “la industrial” y sus formas de producción a escala y el transporte y muy adicta al uso de carbón, petróleo, gas para generación de energía causantes de los gases de efecto invernadero y el cambio climático. Treinta años después, el mundo alcanzaba la cifra de 3 mil millones de habitantes, eran los años de 1960 y el mundo vivía el furor de la revolución verde y alimentaria, iniciadas a partir de la década de los 50, éramos más en el planeta y se necesitaba más comida, las revoluciones verde y alimentaria nos dieron la comida extra y esta comida se consigue gracias a los insecticidas, pesticidas y fertilizantes químicos, también en gran medida a la anchoveta convertida en forraje para cerdos pollos y peces. Estas revoluciones han tenido un alto coste y trajo consigo la destrucción de hábitats, contaminación y sobre explotación pesquera y puso en marcha un proceso de destrucción de ecosistemas enteros; 20 años más tarde, en 1980, los humanos sobre la tierra éramos 4 mil millones y la revolución nos dio más comida y más barata, el consumismo se extendía en bienes domésticos, vehículos y transporte y sin darnos cuenta, en solo 10 años, esto es, en 1990 ya éramos 5 mil millones de gentes, ocurrió entonces, que la especie humana empezó a ver  las consecuencias y estas estaban en el agua. Nuestra demanda de agua, no solo es la que bebemos, sino el agua que demandaba la producción de alimentos y de todos los demás productos que consumíamos empezaba a dispararse, ocurrió entonces, que muchos fenómenos climáticos se empezaron a dar en el mundo, en 1984 la noticia nos llegaba desde Etiopía, con una hambruna de proporciones bíblicas provocada por una sequía generalizada, una catástrofe humana generada por la naturaleza, pero agravada por el hombre, parecía que eso sucedía allá lejos en el África y no fue así, las sequías se empezaron a replicarse en Asia, Australia, EEUU y Europa y hoy apenas hace algunos meses, los incendios forestales en los bosques amazónicos y de Australia.
Los seres humanos hemos creído siempre que el agua era un recurso abundante y gratis, pero repentinamente este empieza a escasear y para el año 2000 la población mundial alcanzo la cifra de los 6 mil millones de habitantes, para entonces, la comunidad científica ya estaba segura de que el clima estaba cambiando y que estábamos ante un gravísimo y crucial problema; pues resulta que el Clima es uno de los sistemas fundamentales de la tierra y determina si podremos vivir o no en este planeta, sus cuatro elementos son LA ATMÓSFERA que nos provee el aire que respiramos; LA HIDROSFERA nos da el agua del planeta; LA TRIOSFERA que aporta los casquetes polares y los glaciares y  LA BIOSFERA que se refiere a las plantas y a los animales. Para entonces; nuestras actividades han empezado a modificar todos y cada uno de estos cuatro elementos debido al incremento de emisiones de CO2, el uso intensivo y desmedido del agua en la agricultura y la producción de alimentos, han hecho crecer la temperatura de la atmósfera y de la superficie del mar, hechos que se reflejan en el deshielo de los polos y el incremento de los niveles del agua del mar, con toda la contaminación creada, ha empezado a modificarse LA BIOSFERA, dicho de otro modo, hemos comenzado a modificar nuestro CLIMA.
Hoy ya somos más de 7 mil millones de habitantes y conforme crecemos aumentan las necesidades de agua comida, suelo y de energía; en consecuencia, nuestras actividades no solo interactúan, sino que alteran. el complejo sistema en el que vivimos. La tierra.


El Mar del Perú y la Anchoa despensa de la humanidad en el Siglo XXI


Reflexionemos sobre esto, la producción de comida es responsable de casi el 30% de la emisión de gases de efecto invernadero generados por la actividad humana, más de lo que produce la industria o el transporte. El propio incremento de la producción de comida va a acelerar el Cambio Climático, por tanto; es urgente una nueva revolución alimentaria, porque si no, millones de personas pasaran hambre, nuestra primera revolución alimentaria comenzó en la década de 1950 y se la conoce como la REVOLUCIÓN VERDE, pero tuvo y aún tiene costes muy elevados, esta revolución se centró en aumentar el rendimiento de las cosechas, pero para incrementarlos se tuvo que emplear fertilizantes químicos y reducir el tamaño de sus cultivos para compensar la reducción, se tuvo que recurrir al uso de pesticidas químicos, la revolución verde, fue un negocio de gente lista.

La Anchoa peruana y la Revolución Alimentaria Azul



Necesitamos una REVOLUCIÓN ALIMENTARIA SALUDABLE CON LA GENTE Y EL PLANETA en lo que queda del siglo XXI, que use una ciencia o la bendita imaginación que nos permita re diseñar y/o reducir los cultivos mundiales de alimentos en el mundo en que tendremos que vivir; actualmente hay más de mil millones que viven con escasez de agua; sin embargo, el consumo de agua sigue creciendo, un 70 % del agua del planeta se usa con fines agrícolas. El agua oculta, aquella que se usa para producir alimentos y que en apariencia no contienen agua, es escandalosamente demencial, por ejemplo:
Para producir un POLLO, se necesitan 9.000 litros de agua y si se producen 80.000 mil millones de pollos/año, se necesitan 700 billones de litros de agua.
Para producir UNA HAMBURGUESA, se necesita 3.000 litros de agua, se calcula que en un año se consumen más de 100.000 mil millones de hamburguesas, lo que supone un consumo de 300 millones de litros de agua.
De la misma manera, producir una tableta de chocolate convencional, mientras vemos TV y en pijama requiere de 2.700 litros de agua y el pijama que llevamos puesto, requirió hasta su confección de 9.000 litros de agua; igual y absurdamente, para producir una botella de plástico para envasar agua, se necesita de 4 litros de agua.
Ante este dramático escenario y la situación de emergencia planetaria que nos condena a un inminente CAMBIO CLIMÁTICO sin precedentes, NUESTRA ANCHOA, es en parte la solución, no consume agua, su alimento lo genera la propia naturaleza, no contamina y solo hay que pescarla, su ingesta aporta ácidos grasos OMEGA 3 Y 6 y aminoácidos esenciales, fortalece el desarrollo muscular y el cerebro en el proceso de gestación y el sistema inmunológico entre otros.

EPILOGO DEL CAPITULO

No es posible construir el mañana de la pesquería peruana, sobre los escombros y los errores de una industria egoísta y mercantilista, adicta al sobre inversión, la depredación y la insostenibilidad que provoca la pesca fácil y la ganancia rápida, inclusive a sabiendas de no pagar ningún tributo por el uso y explotación de un bien común.
No es serio y responsable, afirmar que la crisis sectorial aguda persista desde hace años, en la más importante pesquería del mundo, con un potencial de producción acuícola inmenso. Jamás las pesquerías peruanas han luchado por la sostenibilidad, si por las carreras olímpicas y por quien pesca más y en menos tiempo, sin importar pesca ilegal o negra e inclusive en algunos casos con dinamita. Tampoco es verdad, la larga historia de incomprensiones, mitos y falta de visión de futuro, menos de regulaciones enredadas de administradores que se les ocurrió corregir lo que jamás entendieron y en venenosa superposición política sobre los aspectos técnicos que deberían gobernar un sector tan complejo.
No se construirá el mañana de la pesquería peruana con premeditación, alevosía y ventaja. No, de ninguna manera No.  No poniendo o quitando ministros y autoridades, ni aplicando medidas de coerción y miedo contra todo aquel profesional que busque un trabajo y que no piense como la industria sacrosanta.
Si es posible conservar un mar sostenible y perdurable y pesquerías súper rentables que retroalimenten la seguridad nutricional y alimentaria de los peruanos y de la humanidad, de la gastronomía turística, como una de las más importantes a nivel mundial, de una pesquería que privilegie la biodiversidad ecosistemica de su espacio vital, con aves como allende que producían el guano o fertilizante orgánico, único en la tierra e insumo de la agricultura orgánica del futuro y en suma total, una pesquería que sea de beneficio de más negocios privados, de más peruanos, de su independencia económica y de su desarrollo, capaz de generar ingresos superiores a los US$ 25.000 mil millones de dólares por año y 20 veces más empleo del que se genera hoy y tan solo para seguir quemando la proteína bendita y maravillosa de nuestra anchoa, que contiene los ácidos grasos Omega de la inteligencia, el Factor no identificado del crecimiento y mucho más.

2 comentarios:

  1. Excelente apreciasion y opinion, por favor coordinar con lorenzo macedonio vasquez, del gloriozo e historico sindicato de pescadores y anexo SPCHA , saludos.fin fortalecer el sector pesquero nacional

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  2. Importante resumen de una situación mundial muy complicada. Pero q, dada la realidad de nuestro mar y de la bendición de Dios en cuanto a la abundancia de anchoveta, corresponde a nosotros, los peruanos patriotas, cuidar la especie (anchoveta) para q pueda haber una producción sostenible y sustentable en el tiempo. Para ésto, considero q debemos convocar a los Colegios Profesionales, a los medios de comunicación responsables para q apoyen esta revolución alimentaria. Debem intervenir asociaciones de toda índole q seriamente tomen conciencia de la gravedad del futuro de nuestro planeta.

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