La
crisis de la pesca que de nuevo sacude al Perú del 2020 en “el mar más rico y productivo de la
tierra” y en particular de la pesquería de “la anchoa”, la más abundante y
con propiedades nutritivas inigualables en la naturaleza, es el resultado de la sobre pesca y la pasión mercantilista de unos pocos, el caos y el desorden generado por
otros tantos, en su afán de ganar dinero rápido, fácil y por supuesto también, debido a las externalidades
que provoca la subvención de la proteína barata de anchoveta o forraje para cerdos, pollos y peces que nos ha impuesto “la revolución alimentaria mundial” iniciada en los años 1950.
En el Perú, esta actividad pesquera depredadora e irracional de una sola especie, se
inicia allá, por el año 1956, con el falaz e irresponsable “boom pesquero de la anchoveta”, con la instalación de más de un
centenar de fábricas y la construcción de miles de barcos (bolicheras) que
operaban a lo largo del litoral peruano haciendo
insostenible la pesca en su conjunto.
Desde
sus inicios la gigantesca industria y sus barcos pugnaban a diario por más “anchoveta”, es preciso señalar que, algunas de estas voraces
naves se hacían a la mar dos veces al día, las fabricas quemaban y echaban humo
día y noche sin cesar, eran los días de la “la fiebre de la anchoveta” su fétido olor provocado por la descomposición orgánica
generaba alegría sin par y dinero a raudales a los curtidos pescadores y
parroquianos, que repletaban y cerraban bares, cantinas y burdeles en Chimbote,
Callao entre otros puertos.
La
vorágine por la pesca de la anchoveta para convertirla en forraje para animales
de países lejanos como USA, Europa y otros del Asia, parecía no tener fin,
crecía la capacidad de las fábricas y el de las bodegas de las embarcaciones
que se construían en forma vertiginosa en prósperos astilleros – “El puerto de Chimbote se bautizo
como la capital mundial de la pesca y el acero” – Nada de
lo que ocurría con su pesca le importaba a nadie, todos veían a la anchoveta
como una “plaga bendita” que nos
prodigaba el mar peruano, solo había que pescarla, procesarla, exportarla y
ganar miles de millones de dólares de la manera más fácil y mercantilista,
hasta que, en la mitad de la década de los 60, esta especie empezó a acusar
signos de agotamiento y decline de su biomasa por exceso de presión y esfuerzo
de pesca, entonces; las pujantes empresas empezaron a evidenciar severos
problemas estructurales de carácter económico – financiero, generándose hasta
seis consolidaciones de deuda con el Banco Industrial del Perú.
El primer colapso de la
anchoveta y la crisis de la pesca que duro 20 años
Para ser respetuosos y veraces con la historia, hay que señalar que
desde épocas muy remotas la enorme riqueza ictiológica del mar del Perú, se
empleó para la alimentación de seres humanos. Es a
raíz de la II Guerra Mundial y a partir
de que Estados Unidos hace su ingreso en el conflicto que se impone la
industrialización de las conservas del hígado de bacalao y bonito, con el único
propósito de garantizar las condiciones alimentarias de sus tropas en el
escenario de la guerra, mas no, como respuesta del Estado Peruano, o el Sector
Privado en torno a un objetivo nacional, que procurase una mejor alimentación para
sus connacionales; esta se realiza por necesidades foráneas, siendo así, que en 1939
se instala la primera fábrica de conservas en el Perú, que sumarían doce al finalizar
el conflicto; posteriormente y durante el proceso de la post-guerra, la abundancia
de recursos y la calidad de las conservas, en el Perú se llegaron a instalar 69
fábricas conserveras, lamentablemente
los aranceles de 40% que impuso USA a las conservas de pescado peruanas, el
cambio de hábitos de consumo que trajo consigo “la
revolución alimentaria mundial” de la
década de los 50, y que prefirió el uso del forraje de anchoveta para alimentar
pollos, cerdos y peces, hicieron que al finalizar la década, solo quedaran 10
fábricas en funcionamiento.
Del
otro lado, a partir de 1956 la pesquería aún incipiente de nuestro país,
empieza a mostrar una sorprendente expansión de la industria reductora, caso
único y sin precedentes en la historia de las pesquerías mundiales, “el Perú se convirtió en campeón mundial”, tan solo por quemar valiosas proteínas de pescado y convertirlas en
harina o forraje para alimentar animales extranjeros bajo el sofisma de Consumo Humano Indirecto, de 58 mil TM de anchovetas extraídas en el año 1956 se alcanzarían los
impresionantes volúmenes de 12´277 y 10 millones 270 mil TM en los años 1970 y
1971 respectivamente, hechos de depredación y casi exterminio nunca antes visto
en la faz de la tierra. Luego de este periodo de 16 años de relativa bonanza,
sobrevendría la crisis y el colapso casi total de esta pesquería; estas son las
causas y sus efectos en la naciente pesquería industrial peruana:
·
el sobre dimensionamiento de flota y de fábricas
·
El mercantilismo y la falta de visión a largo plazo
·
La ausencia de mecanismos precautorios y
regulatorios de pesca sostenida y responsable por parte del Estado peruano.
·
El exceso de producción y oferta en los años 1960
de harina de pescado, provoco la caída de los precios de US$ 100.00 a tan solo
US$ 52 por TM.
·
La sobre pesca de la anchoveta durante 16 años
ininterrumpidos 1956 – 1971 provocó el colapso de la especie y un fuerte e
inmanejable endeudamiento de la industria con el sistema bancario, por cuya
razón se tuvo que recurrir al salvataje de hasta seis consolidaciones de la
deuda con el Banco Industrial del Perú.
·
Con el
colapso de la anchoveta por la pesca de exterminio los años 1970. 1971
sobrevino el Niño 1972-1973 y la quiebra de toda la industria, su vigencia era técnicamente
inviable, es entonces, que el Estado plantea el salvataje a través de los Decretos Legislativos Nos
19999 20000 y 20001, que significaron la expropiación y estatización de la
industria en 1973 e igualmente por razones sociales y laborales, la creación de
la Empresa Nacional Pesquera PESCA PERU S.A., que tuvo que asumir los activos y
pasivos de las ex empresas pesqueras expropiadas y entre ellos su enorme y casi
impagable deuda en moneda extranjera.
·
Para la recién creada PESCA PERU no fue nada
gratificante y alentador recibir un mar totalmente depredado y una enorme
inversión en flota y fábricas que no servían para nada y que le generaba gastos
gigantescos, razón por lo cual, en el año 1978 se gestionó el D.L 17758 que
permitió la re-privatización de toda la flota pesquera, significando esto un
gran negocio, pues los adquirientes, vendieron las mejores embarcaciones de
pesca a Chile, Ecuador, Sudáfrica, etc. Algo se le empezaba a arrebatar de
nuevo al Estado.
·
Para la estatal PESCA PERU, no fue fácil sortear los obstáculos, en los años 1978,
con la flota y la extracción privatizados, el gobierno le impuso tributos que
alcanzaban el 27% de sus ingresos (IGV, AD VALOREN y CANON PESQUERO) cargas que
el sector privado nunca los tuvo, ni antes del colapso de la anchoveta, ni
después de la nefasta y ventajosa re privatización fujimorista que subasto sus
activos y que al parecer luego de 25 años de pesca desenfrenada, de nuevo la
coloca al borde de la parálisis total con el enorme perjuicio que ello
significa para la economía del país y de los pescadores,
Finalmente,
la expropiación-estatización de la industria
pesquera y la creación de la heroica EMPRESA NACIONAL PESQUERA PESCA
PERU S.A. (1), sirvieron
en gran medida para dibujar y fraguar a partir del 7 de mayo de 1973, los
grandes objetivos nacionales acerca del desarrollo sostenible de las pesquerías
en el Perú y su consistencia, como posible y segura despensa nutricional y
alimentaria del Peru y de la humanidad en lo que resta del siglo XXI.
(1)
De los aportes a la sostenibilidad del mar peruano y de sus pesquerías
como PRIMER PAIS PESQUERO DE LA TIERRA de la heroica EMPRESA NACIONAL PESQUERA
PESCA PERU S.A, nos ocuparemos en otro Capítulo.
“La Revolución alimentaria
mundial de los años 1950” y sus efectos en la pesca peruana
En el 2020, la
especie humana se encuentra en una situación de emergencia planetaria sin
precedentes, siendo inevitable conceptualizar que, el hombre apareció sobre la
tierra hace unos 200 mil años y era cazador y recolector, hace 10 mil años
había un millón de habitantes sobre la tierra, se origina la primera revolución
agraria con el cultivo y cosecha de plantas y la domesticación de animales;
hace 200 años, esto es, en 1821, año de la proclamación de la independencia del
Peru, la población del mundo era de mil millones de habitantes, 25
años después, nuestro guano de las islas (anchoveta consumida y defecadas por
las aves marinas) en la conocida época de
“la
prosperidad falaz”, sustenta la segunda revolución agraria en Europa
y en los Estados Unidos, para el año 1930, la población del mundo era
de dos mil millones de habitantes y ya empezaban a notarse los efectos de otras revoluciones como “la industrial” y sus formas de
producción a escala y el transporte y muy adicta al uso de carbón, petróleo,
gas para generación de energía causantes de los gases de efecto invernadero y
el cambio climático. Treinta años después, el mundo alcanzaba la
cifra de 3 mil millones de habitantes, eran los años de 1960 y el mundo
vivía el furor de la revolución verde y alimentaria, iniciadas a
partir de la década de los 50, éramos más en el planeta y se necesitaba más
comida, las revoluciones verde y alimentaria nos dieron la comida extra y
esta comida se consigue gracias a los insecticidas, pesticidas y fertilizantes
químicos, también en gran medida a la anchoveta convertida en forraje para
cerdos pollos y peces. Estas
revoluciones han tenido un alto coste y trajo consigo la destrucción de
hábitats, contaminación y sobre explotación pesquera y puso en marcha un
proceso de destrucción de ecosistemas enteros; 20 años más tarde, en 1980, los
humanos sobre la tierra éramos 4 mil millones y la revolución nos dio
más comida y más barata, el consumismo se extendía en bienes domésticos,
vehículos y transporte y sin darnos cuenta, en solo 10 años, esto es, en
1990 ya éramos 5 mil millones de gentes, ocurrió entonces, que la especie humana empezó a ver las consecuencias y estas estaban en el agua.
Nuestra demanda de agua, no solo es la que bebemos, sino el agua que demandaba
la producción de alimentos y de todos los demás productos que consumíamos
empezaba a dispararse, ocurrió entonces, que muchos fenómenos climáticos se
empezaron a dar en el mundo, en 1984 la noticia nos llegaba desde Etiopía, con
una hambruna de proporciones bíblicas provocada por una sequía generalizada,
una catástrofe humana generada por la naturaleza, pero agravada por el hombre, parecía
que eso sucedía allá lejos en el África y no fue así, las sequías se empezaron
a replicarse en Asia, Australia, EEUU y Europa y hoy apenas hace algunos meses,
los incendios forestales en los bosques amazónicos y de Australia.
Los seres
humanos hemos creído siempre que el agua era un recurso abundante y gratis, pero
repentinamente este empieza a escasear y para
el año 2000 la población mundial alcanzo la cifra de los 6 mil millones de
habitantes, para entonces, la comunidad científica ya estaba segura de que
el clima estaba cambiando y que estábamos ante un gravísimo y crucial problema;
pues resulta que el Clima es uno de los sistemas fundamentales de la tierra y
determina si podremos vivir o no en este planeta, sus cuatro elementos son LA ATMÓSFERA que nos provee el aire que
respiramos; LA HIDROSFERA nos da el
agua del planeta; LA TRIOSFERA que
aporta los casquetes polares y los glaciares y
LA BIOSFERA que se refiere a
las plantas y a los animales. Para entonces; nuestras actividades han empezado
a modificar todos y cada uno de estos cuatro elementos debido al incremento de
emisiones de CO2, el uso intensivo y desmedido del agua en la agricultura y la producción
de alimentos, han hecho crecer la temperatura de la atmósfera y de la superficie
del mar, hechos que se reflejan en el deshielo de los polos y el incremento de
los niveles del agua del mar, con toda la contaminación creada, ha empezado a
modificarse LA BIOSFERA, dicho de
otro modo, hemos comenzado a modificar nuestro CLIMA.
Hoy ya
somos más de 7 mil millones de habitantes y conforme crecemos aumentan las
necesidades de agua comida, suelo y de energía; en consecuencia, nuestras
actividades no solo interactúan, sino que alteran. el complejo sistema en el
que vivimos. La tierra.
El Mar del Perú y la Anchoa despensa de la humanidad en el Siglo XXI
Reflexionemos sobre esto, la producción de comida
es responsable de casi el 30% de la emisión de gases de efecto invernadero
generados por la actividad humana, más de lo que produce la industria o el
transporte. El propio incremento de la producción de comida va a acelerar el
Cambio Climático, por tanto; es urgente una nueva revolución alimentaria,
porque si no, millones de personas pasaran hambre, nuestra primera revolución alimentaria
comenzó en la década de 1950 y se la conoce como la REVOLUCIÓN VERDE, pero tuvo
y aún tiene costes muy elevados, esta revolución se centró en aumentar el
rendimiento de las cosechas, pero para incrementarlos se tuvo que emplear
fertilizantes químicos y reducir el tamaño de sus cultivos para compensar la reducción,
se tuvo que recurrir al uso de pesticidas químicos, la revolución verde, fue un
negocio de gente lista.
La Anchoa peruana y la Revolución Alimentaria Azul
Necesitamos
una REVOLUCIÓN ALIMENTARIA SALUDABLE CON
LA GENTE Y EL PLANETA en lo que queda del siglo XXI, que use una ciencia o
la bendita imaginación que nos permita re diseñar y/o reducir los cultivos
mundiales de alimentos en el mundo en que tendremos que vivir; actualmente hay más
de mil millones que viven con escasez de agua; sin embargo, el consumo de agua
sigue creciendo, un 70 % del agua del planeta se usa con fines agrícolas. El agua oculta,
aquella que se usa para producir alimentos y que en apariencia no contienen
agua, es escandalosamente demencial, por ejemplo:
Para producir
un POLLO,
se necesitan 9.000 litros de agua y si se producen 80.000 mil millones de
pollos/año, se necesitan 700 billones de litros de agua.
Para producir
UNA HAMBURGUESA,
se necesita 3.000 litros de agua, se calcula que en un año se consumen más de
100.000 mil millones de hamburguesas, lo que supone un consumo de 300 millones
de litros de agua.
De la
misma manera, producir una tableta de chocolate convencional,
mientras vemos TV y en pijama requiere de 2.700 litros de agua
y el pijama que llevamos puesto, requirió hasta su confección de 9.000
litros de agua; igual y absurdamente, para
producir una botella de plástico para envasar agua, se necesita de 4 litros de
agua.
Ante este
dramático escenario y la situación de emergencia planetaria que nos condena a
un inminente CAMBIO CLIMÁTICO sin precedentes, NUESTRA ANCHOA,
es en parte la solución, no consume agua, su alimento lo genera la propia
naturaleza, no contamina y solo hay que pescarla, su ingesta aporta ácidos
grasos OMEGA 3 Y 6 y aminoácidos esenciales, fortalece el desarrollo muscular y
el cerebro en el proceso de gestación y el sistema inmunológico entre otros.
EPILOGO DEL CAPITULO
No es posible construir el mañana de la pesquería
peruana, sobre los escombros y los errores de una industria egoísta y
mercantilista, adicta al sobre inversión, la depredación y la insostenibilidad
que provoca la pesca fácil y la ganancia rápida, inclusive a sabiendas de no
pagar ningún tributo por el uso y explotación de un bien común.
No es serio y responsable, afirmar que la crisis
sectorial aguda persista desde hace años, en la más importante pesquería del
mundo, con un potencial de producción acuícola inmenso. Jamás las pesquerías
peruanas han luchado por la sostenibilidad, si por las carreras olímpicas y por
quien pesca más y en menos tiempo, sin importar pesca ilegal o negra e
inclusive en algunos casos con dinamita. Tampoco es verdad, la larga historia
de incomprensiones, mitos y falta de visión de futuro, menos de regulaciones
enredadas de administradores que se les ocurrió corregir lo que jamás
entendieron y en venenosa superposición política sobre los aspectos técnicos
que deberían gobernar un sector tan complejo.
No se construirá el mañana de la pesquería peruana
con premeditación, alevosía y ventaja. No, de ninguna manera No. No poniendo o quitando ministros y
autoridades, ni aplicando medidas de coerción y miedo contra todo aquel
profesional que busque un trabajo y que no piense como la industria sacrosanta.
Si es posible conservar un mar sostenible y
perdurable y pesquerías súper rentables que retroalimenten la seguridad
nutricional y alimentaria de los peruanos y de la humanidad, de la gastronomía
turística, como una de las más importantes a nivel mundial, de una pesquería
que privilegie la biodiversidad ecosistemica de su espacio vital, con aves como
allende que producían el guano o fertilizante orgánico, único en la tierra e
insumo de la agricultura orgánica del futuro y en suma total, una pesquería que
sea de beneficio de más negocios privados, de más peruanos, de su independencia
económica y de su desarrollo, capaz de generar ingresos superiores a los US$
25.000 mil millones de dólares por año y 20 veces más empleo del que se genera
hoy y tan solo para seguir quemando la proteína bendita y maravillosa de
nuestra anchoa, que contiene los ácidos grasos Omega de la inteligencia, el
Factor no identificado del crecimiento y mucho más.




Excelente apreciasion y opinion, por favor coordinar con lorenzo macedonio vasquez, del gloriozo e historico sindicato de pescadores y anexo SPCHA , saludos.fin fortalecer el sector pesquero nacional
ResponderEliminarImportante resumen de una situación mundial muy complicada. Pero q, dada la realidad de nuestro mar y de la bendición de Dios en cuanto a la abundancia de anchoveta, corresponde a nosotros, los peruanos patriotas, cuidar la especie (anchoveta) para q pueda haber una producción sostenible y sustentable en el tiempo. Para ésto, considero q debemos convocar a los Colegios Profesionales, a los medios de comunicación responsables para q apoyen esta revolución alimentaria. Debem intervenir asociaciones de toda índole q seriamente tomen conciencia de la gravedad del futuro de nuestro planeta.
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