Antonio
Ramirez
La confirmada o evidente adulteración o falsedad hecha por IMARPE a los informes de prospección
de la biomasa o stock de anchoas existentes en el Mar de Grau (estimación 8.300.000 TMP) efectuados antes del 15
de noviembre y cuyo fin era otorgar a PRODUCE
la base científica para fijar la cuota de pesca – 30% del stock adulto y hasta
un 10% de ejemplares juveniles - cuya extracción correspondía a la segunda y última
temporada del año 2019, siendo esta de 2.700.000 TMP; han desatado un aparente y catastrófico
Tsunami, cuyas víctimas podrán ser, la titular del Sector y los de la planta de
científicos menores del IMARPE.
“La verdad es justicia”. Iniciadas las faenas de pesca y
contrastada la realidad, es correcto decir que, “la naturaleza no admite fraude o engaño”, lo real del ecocidio o
terrible mortandad de anchoas, un promedio del 90% de juveniles o peladilla, quedó
como evidencia atrapado o enmallado en las voraces redes de pesca de los
enormes barcos, todo bien corroborado con incuestionables videos y denuncias
persistentes hecho por los propios pescadores y sus leales y honestos
dirigentes.
Con el escándalo no se repara el daño para el país, la economía
y los trabajadores, por lo cual, es pertinente señalar a los responsables o
beneficiarios según la utilidad esperada de tan reprobable atentado, en primer lugar, no hay excusa, ni justificación para el plantel de científicos de IMARPE, el D.U. N° 015-2020-PRODUCE y la correspondiente denuncia penal están plenamente
justificadas y en el caso de PRODUCE, como instancia ejecutiva y operativa de fiscalización
y control, la ministra Rocío Barrios
está obligada a ejecutar e implementar severos ajustes dentro de su portafolio,
considerando que todo tipo de negligencias o presuntas prebendas son
inaceptables, en segundo lugar; es evidente la publica injerencia y manipulación
de la industria harinera a través de su representante Cayetana Aljovin, interesada en inflar o maquillar las cuotas de
pesca, por el uso de un recurso que le pertenece a todos los peruanos y por el
cual paga irrisorios o ridículos derechos de pesca, no paga impuestos y obtiene
pingues utilidades en el negocio de exportación de pescado para forrajes.
Como conclusión, es
importante recordar a los peruanos y a sus autoridades, que el sobre
dimensionamiento en inversión en flota de pesca y fabricas; las carreras olímpicas
por la pesquería de las distintas especies y en especial la anchoa, en el
presente, la adulteración o cálculos inflados tramposamente de la biomasa o
stock de anchoas, solo nos llevaran a un posible colapso e inclusive la extinción
de muchas especies de nuestra biodiversidad como ya ocurre, con un daño
irreversible para el país, su economía, el trabajo y la alimentación.
(Continuara)
“No aprendemos de la
Prosperidad Falaz: Primero fue el Guano, hoy la Anchoa”




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